Curso de montañismo invernal avanzado
(Invierno 2005/06)

Después de haber realizado muchos de nosotros un primer curso de montañismo invernal (pincha aquí para ver la crónica), y tras algunas experiencias en que hemos visto que nos falta aprender mucho, nos decidimos a hacer un segundo curso, para que se cumpla una de nuestras frases preferidas, aquella de Avanti, sempre avanti. En esta ocasión, en vez de ir grupos grandes, nos repartimos de dos en dos, ya que así lo exigen las prácticas que vamos a hacer.

Narramos aquí lo que hicimos en uno de los cursos. Los demás, casi idéntico.

Día 1
Llegamos pasadas las ocho de la mañana al Puerto de Cotos. Periko y Fer (a modo de ignorantes alumnos) y José Manuel Castro (experto profe, apodado en este mundillo "El Papi", guía de alta montaña, escalador, esquiador y de todo). Antes de media hora, y cargados con cuerda, arneses, cascos y ferretería de todo tipo y color, llegamos a la laguna de Peñalara. En el camino ya hemos ido revisando cosas; especialmente hablamos de los distintos tipos de botas y de la conveniencia de usar suelas duras en las actividades de invierno.

Sin perder ni un minuto, al tajo. Empieza la clase repasando conceptos ya sabidos de cuerdas, crampones y piolé. Para este tipo de actividad usaremos cuerda dinámica de 9 mm. Especial hincapié hace el profe en la "posición de equilibrio" (pie del monte adelantado), y nos recuerda que las maniobras deben hacerse en dicha posición, por ejemplo si hay que quitarse la mochila. En cuanto al piolé nos recuerda los usos principales: piolé-bastón (cogido por la cruz y apoyando el regatón) para poca pendiente, piolé-apoyo (cogido por la cruz y apoyando pico y regatón) para rampas más inclinadas y piolé-tracción (cogido por el extremo del mango y clavando pico) cuando la cosa se empina mucho. Practicamos un poco todo esto. Para bajar una cuesta nos dice que si vamos de frente flexionemos las piernas (para bajar un poco el centro de gravedad) y abramos bien los pies (para dar estabilidad). Y si la pendiente es alta, media vuelta y bajamos de espaldas: más lento, pero más seguro.

Luego pasamos a recordar los temas de auto-detención. Ya sabemos que algunos montañeros (pocos) piensan que esto es una tontería (por decirlo fino), pero la mayoría (nuestro profe incluido) pensamos que no lo es. Recordamos las cuatro posibilidades: caer con los pies por delante boca arriba, pies por delante boca abajo, cabeza por delante boca arriba y cabeza por delante boca abajo. En todos los casos el primer movimiento debe ser coger el piolé bien: por la cruz con el pulgar por debajo y la otra mano al regatón. De las cuatro posibilidades practicamos la más difícil: cabeza por delante boca arriba. Para esto nos ponemos en la parte alta de una rampa y quien va a hacer el ejercicio es sujetado por los otros dos por los pies; entonces sueltan y... para abajo... a auto-detenerse... Repetimos hasta que sale bien.

En la misma rampa que hemos practicado auto-detención pasamos a un ejercicio de aseguramiento con cuerda y reunión en nieve. Repasamos cómo se hace un anclaje con ancla de nieve (llamada deadman), con piolé vertical (no muy usado), con piolé horizontal (el sistema más usado) y con dos piolés en cruz. Repasamos también cómo asegura el segundo a un primero con nudo dinámico. El ejercicio completo es: Anclaje en nieve con piolé horizontal; anillo de cinta con nudo alondra al piolé; el asegurador se auto-asegura a dicho anclaje; el asegurado atado al extremo de la cuerda con un ocho doble; nudo dinámico a un mosquetón en pera al arnés del asegurador; el primero sube varios metros, dando el segundo cuerda a través del nudo dinámico; en un momento dado, el primero simula una caída dejándose deslizar como en un tobogán, pasa como una centella al lado del asegurador, que debe detenerlo con suavidad. ¿Qué pasa la primera vez? Que lo frena tan de golpe que el tirón desplaza al asegurador y es el anclaje el que frena a los dos. Otro intento: casi sale. Una tercera vez. Estupendo, ahora sí: frena poco a poco y el asegurador ni se inmuta. Este ejercicio lo hacemos tres veces siendo Periko el que cae y Fer quien asegura, y otras tres veces a la inversa.

Todo va de maravilla. A estas alturas ya José Manuel nos dice algo que repetirá luego mil y una vez: El segundo asegura al primero en dinámico, con el freno al cuerpo; el primero asegura al segundo en estático, con el freno a la reunión. No olvidéis.

El segundo asegura al primero en dinámico y con el freno al cuerpo. El primero asegura al segundo en estático y con el freno a la reunión.
Pasamos ahora a ver cómo se hacen reuniones en roca. Vemos el uso de los friends (de un eje y de dos), micro-friends, empotradores o fisureros, pitones (universal y plano) y las cintas express. El concepto fundamental es el triángulo de fuerzas, sin olvidar que es de importancia capital que al formar la reunión con una cinta a los diversos anclajes (dos o más) debe hacerse un bucle (coca) a la sección de cinta entre anclajes. Esto último no le entra al Periko, no lo quiere asimilar el chico, y José Manuel se desespera. Hasta siete veces tuvo que explicarle que si no se hace la coca, no sirve de nada el chiringuito, ya que si salta un anclaje todo se va abajo. "La coca, Periko, la coca" le decía Fer ya con un poco de recochineo.

Otra idea que José Manuel nos deja clara es que en roca se usan reuniones multidireccionales, mientras que en hielo se usan unidireccionales. ¡Uf, cuántas ideas nuevas! Pero lo más importante es lo de la coca. Periko, la coca.

Pasamos entonces a ver cómo hacer una reunión en hielo. Para esto subimos una rampa practicando piolé-apoyo hasta llegar a una placa de hielo. Ya en ella José Manuel nos explica cómo se monta la reunión, siempre con dos o más anclajes, con tornillos de hielo y con un anillo de cinta uniéndolos con un mosquetón
La coca, Periko, la coca...
en la parte inferior y... ah, claro, Periko, la coca, que no se olvide. Por último, un nudo simple en la cinta para hacer la reunión unidireccional, es decir, que realmente trabajan todos los anclajes sólo en una dirección, elegida por nosotros al hacer el último nudo. Mientras se monta todo esto hay que estar auto-asegurado, claro, como siempre. ¿Cómo se hace en hielo? Facilísimo. ¿Acaso no habéis visto ese orificio que tienen los piolés técnicos en el regatón? ¿Creías que era un adorno mono? No. Se clava bien el piolé en el hielo, por el orificio del regatón se pasa un mosquetón, y a dicho mosquetón nos auto-aseguramos, con un anillo, una daisy o los que muchos llaman una "línea de vida", que no es otra cosa que un cordino atado al arnés ya preparado para engancharnos rápidamente al autoseguro.

En el ejercicio que hacemos uno de los tornillos no entra del todo porque el hielo no es suficientemente espeso. Aquí el profe nos enseña otro truco: en vez de usar el ojo del tornillo para el mosquetón, hace un nudo alondra con un anillo de cinta, ésta al tornillo, y el mosquetón a la cinta. De esta forma la fuerza se hace a ras del hielo, aguantando mucho mejor en caso de un tirón. ¡Qué cantidad de recursos, madre mía!

Practicamos un poco más piolé-tracción, en una placas de hielo que encontramos. Algunas veces es difícil sacar el piolo después de haberlo clavado con todas nuestras ganas. El profe nos dice cómo hacerlo: nada de giros a un lado y otro, que se puede dañar la herramienta. Se da un golpe seco, hacia adelante, con la palma de la mano a la pala del piolé. Y sale sin dificultad. ¡Otro truco a la buchaca!

Desmontamos todo, bajamos, devolvemos todo el material a José Manuel y damos por acabada la jornada. Muchísimas cosas para aprender y asimilar. Lo de hoy ha sido como aprender los ladrillos. A ver si llegamos algún día a hacer una casa.

Día 2

El despertador nos levanta igual de temprano. Llegamos a Cotos con un día radiante y unas ganas locas por poner en práctica lo que ayer vimos. Antes de empezar, Pedro, con su más genuino estilo, le regala al profe uno de los nuevos pines HC, como recuerdo. Vamos de nuevo a la zona de la Laguna de Peñalara y nos dirigimos rápido a uno de los corredores, el llamado "Tubo del Zabala", porque sube directo al refugio del mismo nombre. ¿Por ahí tenemos que subir?

Reuniones multidireccionales en roca. Unidireccionales en hielo.
Nos encordamos. Fer al centro de la cuerda con nudo pescador, un poco menos voluminoso que el ocho. Periko a los otros dos extremos con sendos ochos dobles. Es decir, que vamos a subir con la cuerda en doble. El profe nos pasa la ferretería. Nunca habíamos llevado tanto colgajo encima. El arnés de Fer sólo tiene dos portamateriales y José Manuel le da otro truco: de un anillo de cinta, en bandolera, también se pueden colgar cosas. La primera reunión la hace Periko, en roca, en la base del tubo. Fer va a hacer de primero. Periko va dando cuerda con un nudo dinámico. ¡Vámonos!

Al poco de salir, Fer hace un seguro con un friend y una cinta express por la que pasa una de las cuerdas. Esta primera parte es fácil, en piolé-apoyo. El profe va al lado, sin encordar, guiando paso a paso todo. Otro anclaje en una roca que hay a un lado, con un pitón y su correspondiente cinta express, por donde pasa la otra cuerda. Como esto se inclina más, hay que cambiar a piolé-tracción. Unos metros más y se llega a una parte con algunas fisuras en la roca del lado de la canal, buen sitio para montar allí una reunión. Además Periko ya decía desde abajo que la cuerda se acababa.

Reunión con tres anclajes, multidireccional. Ahora Fer asegura a Periko, recogiendo cuerda, en estático con una placa Gi-gi y asegurado a la reunión. Todo muy medidito. Llega Periko, Fer le pasa la ferretería que le quedaba y Periko sube de primero el segundo largo.

Misma historia y llegamos al tercer largo, el más empinado y helado. Fer va de primero. A los dos metros, un seguro con un tornillo de hielo por el que pasa una cuerda. Tres metros más arriba, otro tornillito para la otra cuerda. Pioletazos a go-go. ¡Qué divertido! Los gemelos se ponen al rojo vivo, ya que tienen que aguantar el peso del cuerpo bastante tiempo. La inclinación baja y llega a una zona rocosa donde hace una reunión, esta vez de dos anclajes. Cuando todo está listo, grita a Periko para que desmonte su reunión y empiece a subir.

Periko sube, recogiendo todos los tornillos que se encuentra por el camino. Llega, contentísimo, tras superar esa zona de hielo. Además lo ha hecho sólo con un piolé, ya que Fer subió dos, José Manuel, que sigue sin cuerda, con otros dos, y a él sólo le queda uno. Como un machote.

Repetimos la jugada: Fer se queda de segundo, y el último largo, hasta el Zabala, Periko va de primero. En el refugio, merecido descanso tomando unos frutitos secos. Estamos bastante contentos.

Pasamos ahora a la explicación del cruce de glaciares. Primero José Manuel, con un poco de mala leche, nos pregunta cómo lo hicimos el verano pasado en el Mar de Glace. Fer lo explica, y claro, empiezan a salir los fallos y fallos que cometimos.

Primero el profe nos aclara cómo llevar la cuerda: La separación entre montañeros debe eser entre 10 y 15 metros; nudo ocho doble al arnés; cuerda más bien tensa; con nudos gordotes (ochos o nueves) cada tres metros, para que en caso de caída en una grieta se atasquen y frenen también; el primero y el último llevan la cuerda que sobra, que debe ser al menos dos metros más que la que separa a dos montañeros; y esta cuerda sobrante se lleva en la mochila, bien dobladita, no en bandolera, ya que ante una caída todo se descontrola y esa bandolera podría molestar o incluso ahogar. (La cuerda sobrante, que llamamos auxiliar, es la necesaria para sacar a uno que se haya caído en una grieta.)

Para cruzar un glaciar, además de la cuerda, casco, arnés y piolé, hace falta llevar a mano dos auto-bloqueantes, dos tornillos de hielo, dos cintas express, dos anillos de cinta y tres mosquetones.

Otro detalle importantísimo: cada montañero lleva un nudo auto-bloqueante (machard hecho con un cordino de 7 mm) a la cuerda y cogido con una mano. (Con la otra mano se coge el piolé.) Además, todos deben llevar colgando del arnés otro cordino para auto-bloqueante, dos tornillos de hielo (entre 16 y 22 cm), dos cintas express y tres mosquetones. Y a mano, en bandolera, dos anillos de cinta. Así dispuestos, avanzan en fila india por el glaciar, bien atentos a las grietas, muchas veces ocultas por la nieve. Estas cordadas tienen un mínimo de dos montañeros y un máximo de cuatro.

En caso de que alguien caiga en una grieta es cuando el tema se complica. El resto de la cordada debe reaccionar para frenar la caída (que no suele ser muy brusca). La cuerda queda sujeta de una mano con el auto-bloqueante, quedando la otra libre para hacer un seguro, bien sea con un tornillo de hielo o bien con el piolé. En cuanto se pueda, se sujeta el auto-bloqueante a dicho seguro, pudiendo liberar la cuerda para seguir maniobrando mejor. Lo lógico es entonces hacer más segura esta reunión de emergencia, por ejemplo con otro tornillo. Una vez que está firmemente sujeto empieza la complicada operación de sacar de la grieta al compañero.

José Manuel nos dice que esto es muy complicado, y de hecho hay cursos completos de rescate en grietas. A nosotros nos enseña el método más sencillo, que supone que el accidentado está consciente. La idea es montar una polea con la cuerda que llevaba el que ha quedado arriba. Bien sujeta por el extremo, se lanza la cuerda al de la grieta para que la pase por el mosquetón del arnés y formar así una polea. Arriba se hace un auto-bloqueante (machard) a dicho extremo (con el otro cordino que se llevaba) y se sujeta al seguro. Entonces se van dando tirones para subir poco a poco al accidentado, a la vez que se desplaza el machard. Como es una polea simple, la fuerza que hay que hacer es la mitad del peso.

Como es difícil entenderlo sólo con la explicación, hacemos un simulacro. Nos encordamos y Periko corre cuesta abajo simulando una caída. Fer lo frena y con la mano libre hace un seguro con piolé horizontal (no está duro como para tornillo), monta la polea y practica los tirones para subir al maltrecho Pedrito. Todo muy interesante. Hay que practicar esto más para que no se nos olvide.

La última parte del curso está dedicada a montar un rápel en nieve mediante una seta. Practicamos en una rampa bastante inclinada. La seta aguanta perfectamente. Divertidísimo. También esto tenemos que practicarlo hasta que nos parezca fácil.

Recogemos todo, nos despedimos del profe y vuelta a casa.

Conclusión
Es fácil sacar conclusiones tras dos días aprendiendo tantas cosas: Hay que practicar muchísimo. Todas estas técnicas de seguridad en montaña son recursos que debemos tener frescos en la cabeza, para hacer más y más seguras nuestras rutas, y por tanto disfrutarlas cada día más.

José Manuel, profesor expertísimo, nos ha explicado todo a la perfección.

Si ninguna duda, ha valido la pena.