Ficha
Dificultad: Baja
Cota máx: 1482m
Cota mín: 1770m
Agua:
Dos fuentes en el puerto
Vegetación:
Pinos en todo el recorrido
Cartografía:
Sierra Guadarrama, La tienda verde,
1:50.000
Puerto de Canencia - Cabeza de la Braña
(29 de Marzo de 2003)
Fuimos en coche hasta el aparcamiento del Puerto de Canencia, a la derecha según se sube desde Miraflores por la M-629. En total 6 coches, con 32 senderistas.

Allí nos dividimos en dos grupos, uno para realizar una ruta más corta (en tormo a ocho km) y otro para realizar una ruta algo más difícil, incluyendo la ascensión a Cabeza de la Braña, principal altura al este del puerto.

De frente (hacia el noroeste), tras pasar una barrera canadiense (1505 m), comenzamos la ruta ambos grupos, por una pista forestal en ligera bajada. Giramos a la izquierda y pasamos junto al Collado Cerrado (1482 m), muy verde en esta época del año. Antes de un km del comienzo encontramos una bifurcación en Y, tomamos el ramal derecho (el izquierdo baja a Canencia), y comenzamos la subida. Antes del km 2.5 encontramos otra bifurcación, y aquí es donde se separan ambas rutas.

El grupo de la ruta dura tomó a la derecha, no sin antes dejar útiles marcas en el suelo para que el otro grupo, que venía separado por detrás, no se perdiera. Gracias Alberto.
La pista fue subiendo, ahora más empinada, hasta llegar a un portillo que daba paso a un cortafuegos, desde donde ya vimos la otra vertiente. Giramos a la izquierda siguiendo el cortafuegos hacia arriba. Pasamos un primer pilón, y algo más adelante llegamos, no muy cansados, a la cima de Cabeza de la Braña, donde hay otro pilón (1770 m).

Tras un breve descansito, iniciamos la bajada hacia el Collado de los Altares, siguiendo paralelos a un muro de piedra. Suave y agradable paseo por aquí. Divertido destrepar alguna que otra piedra. A mitad de bajada, vemos en la planicie del collado, haciendo gestos con los brazos, al otro grupo. Seguimos bajando hasta encontrarlos.

Entretanto, el grupo de atrás, perfectamente guiado por Alfonso y por las señales indias de Alberto, recorrió la pista que rodea por el oeste Cabeza de la Braña, y en suave subida había llegado al Collado antes de lo previsto.

Ya los dos grupos, fundidos en uno solo ahora, alargamos la ruta por una senda muy desdibujada, en dirección al Collado Abierto. Por allí encontramos una praderita, donde decidimos comer los bocatas. Estupenda temperatura, y mejores vistas. Soco comenta que la "televisión" que teníamos enfrente se ve de miedo. Y también la alfombra de hierba natural en la que descansábamos era de primera.

Tras el merecido alimento, iniciamos la vuelta por el mismo camino que había venido la ruta corta. Llegamos sin dificultad a los coches, y bajamos a Miraflores a tomarnos el cafelito de rigor.

Total: buena jornada senderista. Los chavales se portaron muy bien. Y pese a los negros augurios, no nos llovió.