Ficha
Dificultad: Baja
Cota máx: 1530m
Cota mín: 1163m
Agua:
Una fuente cerca del Raso de la Cierva.
Vegetación:
Robles en la parte baja de la ruta. Pinos en la más alta.
Cartografía:
Sierra Norte, La tienda verde,
1:50.000
Rascafría - Carro del Diablo - Raso de la Cierva
A Rascafría (1163 m) se llega por la carretera M-604, que recorre el valle del Lozoya, bien desde el puerto de Cotos o desde la N-I, km 69. Se deja el coche en una calle que nace frente al cementerio, casi a la entrada si se viene desde Cotos.

La ruta que aquí describimos recorre a media altura los montes del oeste de Rascafría, con magníficas vistas sobre el valle del Lozoya.

En el mismo Rascafría comienza la R.V.4, que vamos a seguir al principio. Calle en dirección oeste, hacia el polideportivo, en cuesta arriba. Se cruza una barrera de tubos y se sigue por una pista de tierra ancha. Se va subiendo, y se convierte en una senda balizada. Buenas vistas sobre el Monasterio del Paular. Atravesamos una cancela metálica, y tras ella tomamos el camino que gira a la derecha, en subida. El trazado es en forma de Z, con tres tramos rectos y largos, atravesando un frondoso robledal, llamado de Los Horcajuelos. Constante subida. Al acabar los robles pasamos otra puerta metálica y llegamos a una zona con rocas aisladas, entre las que destaca el Carro del Diablo, curiosa formación de dos pedruscos en las que el superior parece cabalgar sobre el inferior. (Cota 1440m).
El camino por el que venimos se cruza entonces con otra pista, más ancha, en forma de X. A la izquierda iríamos hacia Garcisancho; de frente iríamos la Puerto de Reventón. Tomamos la pista a la derecha, en ligera subida.

En menos de tres km esta pista se une a otra que sube al Puerto de Calderuelas. Cota 1530m.
Seguimos de frente, ya en ligera bajada. A la izquierda encontramos una fuente. Un km después, de la pista por la que venimos nace otra a la izquierda, en subida, dirección norte, que no tomamos. Es la zona llamada Raso de la Cierva. Estupendas panorámicas sobre el valle del Lozoya. Seguimos bajando. La pista hace grandes zetas, que podemos recorrerlas o bien acortarlas por alguno de los atajos que hay.
De una forma u otra acabamos entrando en Rascafría por su parte oeste, junto al campo de fútbol y unas pistas de tenis. Zona de chalés nuevos. Sólo queda callejear hasta llegar adonde tenemos los coches.

Ruta muy agradable y sencilla. Especialmente bonita en otoño, cuando el suelo se llena de las hojas de los robles.