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| Saco para dormir |
Elegir un saco correctamente puede ser determinante para el éxito
de la actividad que vamos a desarrollar. Es necesario disfrutar
de la mejor calidad de sueño y descanso posible para obtener un
buen rendimiento en las horas diurnas.
La elección del saco de dormir depende en primer lugar del
uso que vayamos a darle. No es igual elegir un saco para ir de camping
que para hacer media o alta montaña. También es necesario
tener en cuenta la época del año en que se va a utilizar.
PARTES DE UN SACO
EXTERIOR - Suelen ser de nylon o tejidos similares, con tratamientos
de hidrofugado que ayudan a repeler la humedad del ambiente. Los
confeccionados con tejidos impermeables y/o transpirables pueden
utilizarse al aire libre, aunque para estos casos es mejor utilizar
una funda de vivac.
INTERIOR - De nylon o algodón. El nylon es más ligero
pero el sudor se pega a la piel. El algodón en verano absorbe
la humedad de la transpiración y en invierno retiene el calor.
En general es más confortable el algodón que el nylon.
RELLENO - Es el que realmente protege del frío. Puede
ser sintético o de pluma.
a) El sintético es más ventajoso en
condiciones de humedad, puesto que apenas la absorbe, se seca en
poco tiempo y además tiene un aislamiento isotérmico bastante elevado
dichas condiciones. Se puede meter directamente en la lavadora con
un mínimo de cuidados, por lo que son ideales para el verano en
que se ensucian antes a consecuencia del sudor.
b) Para el frío seco y temperaturas
muy bajas, lo mejor es la pluma. Se expande y comprime mejor que
la fibra, pesa menos y ocupa también menos espacio cuando está dentro
de su funda. Su inconveniente es que son más delicados que los sintéticos.
Hay que evitar que se mojen y por eso en su interior suelen ser
de nylon y no de algodón (recordad que el algodón absorbe la humedad).
Tardan mucho en secarse. No se pueden lavar a menudo y siempre hay
que hacerlo con productos especiales, dejándolos secar muy bien
siempre en horizontal, lo que puede tardar hasta 5 ó 6 días.
COSTURAS
- Un saco de altas prestaciones siempre tendrá las costuras internas
y las externas disociadas o desplazadas, porque si tienen una sola
costura transmitirá el frío directamente a través de ellas.
CREMALLERA
LATERAL - Debe ser de calidad para soportar las tensiones, la
suciedad, el desgaste y el frío. Las de los sacos invernales son
especiales para evitar que se hielen. Es importante que se abran
por arriba y por abajo, para poder airear los pies en caso de exceso
de calor. Los modelos que disponen de una tapeta con el mismo relleno
que el saco evitan la entrada de viento, frío y lluvia. Los diestros
deben elegir un saco con cremallera a la izquierda y los zurdos
a la derecha, para facilitar su uso. Casi todos los sacos del mismo
modelo pueden ser unidos formando un saco de dos plazas, pero hay
que tener la precaución de que tengan apertura opuesta, uno a la
derecha y otro a la izquierda, para que puedan unirse.
COLLARÍN
TÉRMICO - Es una pieza del interior del saco que puede ceñirse
alrededor del cuello, evitando la pérdida de calor o dejando entrar
el fresco cuando esté totalmente abierto. Todo saco utilizado para
fríos extremos debe llevar collarín.
CAPUCHA
- Su diseño permitirá evitar pérdidas de calor en la zona de la
cabeza. Los de verano la pueden tener muy abierta y amplia, mientras
que para invierno conviene escoger una forma de capucha totalmente
preformada.
CARACTERÍSTICAS DE LOS SACOS
CAPACIDAD
TÉRMICA - Determinada por:
- Espesor y calidad de la capa aislante.
- Tipo de construcción (alveolar, etc.).
- Detalles técnicos (collarín, forma de la capucha, aislamiento
de la cremallera).
Estos factores determinan la capacidad del saco para acumular de
forma efectiva aire caliente en su interior. El enemigo de este
calor no es solo el frío, sino la humedad. Incluso en clima seco,
durante el sueño se produce humedad en el interior, variando de
una persona a otra según su constitución física. Por tanto la sensación
de frío está ligada, entre otros factores además de la temperatura,
a la humedad.
VOLUMEN
- La capacidad del relleno para ser comprimido y el espesor de los
tejidos son determinantes para el volumen del saco. Este es un factor
muy importante para aquellos que viajan transportando constantemente
el saco: cuanto más pequeño sea, mayor capacidad habrá en la mochila
para poner otras cosas.
PESO
- La ligereza del saco es especialmente importante. El llevar 300
ó 400 gramos más o menos a la espalda para travesías largas o de
mucha dificultad, no es un tema que deba pasar inadvertido. Tanto
el relleno como los tejidos empleados deben ser elegidos no solo
por su resistencia, sino también en función de su peso por metro
cuadrado. Hay que establecer una relación óptima entre capacidad
térmica, peso y volumen y cada uno valorar al elegir el saco aquel
factor que considera más determinante. Los sacos usados en montaña
pesas entre 800 gr y 2.5 Kg.
DIMENSIONES
- Hay que tener algo de libertad de movimiento dentro del saco,
lo que no sólo aumenta el confort, sino también el aislamiento.
Se ha demostrado que el 70% de la capacidad térmica es producida
por la capa aislante y el 30% por el espacio interior del saco,
que contiene nuestro aire caliente. Es importante que no sea ni
muy ancho ni muy estrecho para que no pierda parte de sus propiedades.
LOFT
- Es el grosor o volumen que adquiere el saco al expandirse su relleno.
Según si el relleno es sintético o de pluma y su calidad, aislará
más o menos. Así pues dos sacos con el mismo loft no tienen por
qué aislar igual, sino que simplemente tendrán el mismo grosor.
TEMPERATURA
- Capítulo importante que requiere mayor explicación. Las temperaturas
mínimas de las que puede aislar un saco dependen en gran parte del
metabolismo de cada persona y de su resistencia en general al frío.
Por eso las cifras de temperatura de uso que proporcionan los fabricantes
son indicativas, pero en ningún caso representan una garantía o
límite absoluto. Es esencial que cada uno busque un saco de acuerdo
a su sensibilidad y a las condiciones de temperatura de uso que
prevea. No solo hay diferencias importantes respecto a la sensibilidad
de temperatura entre distintas personas, sino que uno mismo puede
reaccionar de forma muy diferente durante una utilización del saco
y otra posterior o anterior. Esto depende de:
- Tu propia sensibilidad al frío.
- Tu hábito de dormir en un saco.
- Tu estado físico general.
- Del día que lleves: cansancio, alimentación, etc.
- De la temperatura exterior y de la humedad.
- De lo bien aislado que estés del suelo. Un buen aislante es fundamental.
- De la ropa interior, calcetines, gorro, que aumentarán el confort
y por tanto de la calidad de sueño.
- De lo protegido que estés del viento. Incluso una leve brisa hace
que el saco pierda prestaciones.
- Resistirás mejor el frío si estás seco y limpio cuando te acuestes
que si llegas cansado y no puedes cambiarte ni lavarte.
No existe un saco de dormir utilizable en todas las circunstancias
y temperaturas. Es importante conocer las condiciones de uso y las
climáticas en las que prevemos vamos a usarlo.
No hay un saco para todo el año. Aquel suficientemente caliente
para el invierno, es excesivo para el verano, así como inútilmente
pesado. Para verano escoge sacos cuya temperatura de confort llegue
a los 0ºC. Incluso en verano puede hacer frío y humedad. No es necesario
que sean de construcción sofisticada, pero es indispensable que
la cremallera se abra completamente o incluso que se convierta en
colcha. Los modelos ultraligeros son los más indicados en este grupo,
muy compactos, ligerísimos y con prestaciones adecuadas para ser
utilizados en viajes, refugios, climas no muy frío, etc.
Para uso intermedio en montaña elige un saco cuya temperatura de
confort llegue a -10ºC. Deberá tener buena construcción, collarín
térmico, bandas de protección en las cremalleras, etc. Para condiciones
invernales en montaña escoge sacos de hasta -20ºC, con construcción
bien diseñada y producida y con materiales de relleno, tejido y
demás soluciones técnicas irreprochables. No te arriesgues: elige
sacos de marcas absolutamente conocidas. A -15ºC cualquier punto
frío en la construcción se hace muy patente. Para condiciones realmente
extremas escoge sacos cuya temperatura de uso alcance al menos -40ºC.
Pocas veces utilizarás un saco a tan bajas temperaturas y pocas
marcas confeccionan uno eficaz para esas condiciones.
No debes regatear en la compra de un saco de dormir.
CONSEJOS DE USO
Utiliza
una buena colchoneta aislante bajo el saco. Te protegerá del frío,
la humedad y la suciedad del suelo. Además la pérdida de calor por
conducción que tiene lugar por la parte inferior del saco es enorme.
Utilizar
una funda de vivac aumentará la retención térmica del saco, además
de protegernos de la humedad, manchas en el saco y desgarrones.
El
saco sábana aumentará el confort térmico del saco y tu bienestar
dentro de él. Además evita el lavado frecuente del saco.
Hay
que airear el saco después de su uso, extrayendo el interior hacia
fuera para ventilar el exceso de humedad generada por la transpiración.
Al
meter el saco en su funda no lo enrolles. Introdúcelo siempre de
forma distinta, embutiéndolo. Esto desgasta un poco su revestimiento
pero es mejor para el relleno y más práctico en montaña.
Si
no tienes tienda para dormir, busca un emplazamiento protegido del
viento y utiliza funda de vivac. Un agujero en la nieve también
ofrece protección.
Con
un saco demasiado largo se tendrá que calentar mucho más aire y
por tanto será más frío. La mayoría de los sacos son de longitud
única, así que puede utilizarse una cuerda o ropa para atar los
bajos y reducir el tamaño interior.
Dormir
con la ropa utilizada durante la jornada disminuye el descanso.
El sudor y la humedad también lo dificultan. Para dormir es mejor
un par de prendas finas que una gruesa.
CONSERVACIÓN DEL SACO
En
ningún caso lavar en seco. Lo ideal es en la lavadora a 30ºC con
un programa y un detergente para tejidos delicados (muy poca cantidad
de detergente). Enjuagarlo y dejarlo secar al aire en horizontal
sin que le dé el sol. El secado en secadora no es muy recomendable.
No
fumar dentro del saco, pues sus materiales suelen ser altamente
inflamables.
Guardar
el saco en su funda sin enrollar y empezar a embutirlo por los pies,
repartiendo el volumen por todo el interior. Así el aire saldrá
por la cabeza del saco sin dificultad.
En
caso de rotura, quemadura o desgarrón, utilizar adhesivos especiales
para repararlos.
Utilizar
fundas interiores de algodón nos evitará tener que lavar regularmente
el saco.
MARCAS Y PRECIOS
Marcas: Ferrino, Outwell, Vaude, Grifone.
Precios: Entre 40 y 150 euros
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