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Subida al Kilimanjaro
(Uhuru peak, Pico de la Libertad)
Mi primer cinco mil
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Ángel
Flores, febrero 2007
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Es la cumbre más alta de África con sus 5.895 metros de altitud,
solitaria, altiva ya desde sus primeras imágenes y con una gran variedad
de paisaje en todo su recorrido. Simplemente impresionante.
Para los montañeros técnicos no es ésta la montaña en la que desempolvar
todas sus habilidades, es una montaña 100% trekking.
El Kilimanjaro puede describirse en cinco grandes zonas que, además,
están perfectamente definidas cada 1000 metros de altura.
Hasta llegar a los 1600 metros de altura es sorprendente encontrarte
con una intensa área de cultivo, con impresionantes plantaciones de
plátanos, café, té, etc.
A partir de los 1700 metros y hasta los 2700 nos encontramos con un
frondosísimo bosque que circunda todo el Kilimanjaro. Tuve la suerte
de encontrar en la subida un poco de niebla, y es increíble el pasar
de una sensación de densa selva africana a una sensación de fantasmagórico
bosque británico. Los guías nos indicaron que podríamos encontrarnos
en raras ocasiones con algún animal salvaje, pero lo único que vimos
fueron colonias de monos en los árboles más altos y muy difíciles
de ver, ya que enseguida se esconden; creo que habría más especies,
pero tienen ellos más miedo al hombre que nosotros a ellos.
Desde los 2700 metros y hasta cerca de los 4000 de altura, el paisaje
cambia paso a paso a sabana de altura, más seco, más frío y con heladas
nocturnas, pero, aún así, es increíble ver esas extrañas lobelias
gigantes y, sobre todo, las senecias gigantes.
Ya desde los 4000 metros surge el desierto de alta montaña con unos
rayos solares de los que hay que protegerse con factor 65 al día y
muchísimo frío en la noche.
Y, por último, desde los 5000 metros nos envuelve un clima típicamente
ártico, con temperaturas bajo cero toda la noche y una tremenda radiación
solar durante el día.
Nada más llegar a Tanzania, en la noche, al aeropuerto de Kilimanjaro,
50$ de pago del visado y las agencias esperando a los turistas (montañas,
safari, etc...). Es entonces cuando empiezas a percibir la sensación
POLE POLE, despacio en swahili, que será la frase que más escucharás
en todo el viaje: todo es tranquilo y sin prisas.
Nos llevaron al hotel SPRINGLANDS en Moshi, muy tranquilo, donde tuvimos
una cena en un jardín típico africano (mosquitos desde el primer día
en esa altura, ya desde la llegada hay que aplicarse el Relec extrafuerte).
Los hoteles para turistas son como pequeñas fortalezas en su exterior
y con un magnifico interior. Y, a la mañana, la sorpresa: entrando
en el hotel varios 4x4 están listos para recoger a los turistas que
llevan a los safaris y uno para los que vamos al Kilimanjaro. Después
de un suculento desayuno en el buffet del hotel tenemos por fin la
gran impresión de ver, justo enfrente de nuestro hotel, el majestuoso
Uhuru Peak (Kilimanjaro) y a su lado el impresionante Mawenzy, seguidos,
ya que no hay más montañas.
En el trayecto vas observando y preguntando acerca de la forma de
vida en Moshi y Arusha, las dos ciudades más importantes de la zona,
y te sorprendes por todo: todos los niños van a los colegios, todo
el mundo habla inglés perfectamente (son bilingües), conviven perfectamente
las diferentes religiones sin fanatismos de ningún tipo (Islam, hindúes,
luteranos, cristianos...). Al final siempre te queda la duda sobre
quién está más acertado, ellos por conservar sus culturas y sus raíces
familiares o nosotros con nuestro desmedido crecimiento y consumismo.
Llegamos a la entrada del parque del Kilimanjaro, donde es obligatorio
registrarse y donde nos esperaba el guía que nos acompañaría en todo
el recorrido. Allí, de repente, se formó un tremendo maremágnum de
gentes (impresiona bastante, ya que parece que están chillando y no
es así, es que hablan el swahili desde el pecho y el sonido es como
si estuvieran cabreados, pero no es cierto, en seguida aprendes la
segunda frase más usada en swahili "akuna matata", es decir "no hay
problema"). Ese maremágnum es para formar equipos. Cada guía contrata
a un cocinero y a un número determinado de porteadores (dos en nuestro
caso). Dos horas después (pole pole), comienza la ascensión por una
maravilla de paisaje de jungla, al principio con caminos y, más adelante,
con senderos para ascender desde 1700 metros hasta 2720 metros con
12 Km. de recorrido hasta el refugio Mandara, al que se llega en 5
horas (incluyendo alguna pequeña parada para comer). Es un precioso
refugio con cabañas para seis personas, una cabaña central como comedor,
otra como cocina donde sólo pueden entrar los cocineros contratados
y otras cabañas para dormir los guías y porteadores. Pero lo bucólico
de las cabañas cambió cuando a media tarde se nubló de inmediato y
empezó a llover y a granizar, así que toda la tarde la pasamos en
unas cabañas tan pequeñas que resulta un poco aburrido. Por cierto,
es curioso ver a los guías con pantalón corto y con los güetres puestos,
pero cuando les preguntas por qué hacen eso te los pones tú de inmediato:
lo hacen para evitar las picaduras de algún bichito reptador.
A la mañana (espléndido amanecer, qué colorido tan impresionante)
una actividad de locos de los porteadores, guías y cocineros preparando
los desayunos y las marchas (en este refugio coinciden, además de
los subidores del Kilimanjaro, los trekkings de los alrededores del
monte).
Salimos desde Mandara Hut hacia Horombo Hut a 3720 metros de altura,
con 15 Km. de distancia que se recorren en unas 7 horas, y nos encontramos
con el precioso cráter Maundi (no olvidemos que es una zona volcánica)
y, siempre al fondo, la cada vez más cercana presencia del Kilimanjaro.
Por cierto, cuando preguntas por el descenso de la magnitud de los
glaciares allí hay dos opiniones, los que lo achacan al cambio climático
y los que, sorprendentemente, te indican que es por un calentamiento
del monte debido a una nueva actividad volcánica en un futuro próximo
(de 5 a 10 años).
En fin, llegamos a Horombo Hut con el paisaje ya totalmente cambiado,
con la climatología ya de alta montaña y, cómo no, en la tarde de
nuevo todo nublado y granizada. No obstante subo otros cien metros
de desnivel para aclimatarme lo mejor posible.
A la mañana siguiente (precioso amanecer como todos los días en el
Kilimanjaro), mi compañero de viaje decide bajarse a las playas de
Zanzíbar y dejar la montaña y sus constantes granizadas, mientras
nosotros dedicamos el día a aclimatarnos a la altura y subimos hasta
Zebra´s Rock a 4005 metros de altura ¡¡ qué bonitas para hacerse unas
paredes de escalada !! y después subimos a otra cumbre de 4375 metros
y comenzamos la bajada, viendo el Mawenzy. Este monte merece una atención
aparte, llega a los 5149 metros y está prohibida su ascensión salvo
que se haga por un grupo organizado, con experiencia y buen equipamiento.
Llegamos de nuevo al refugio de Horombo Hut y oh, sorpresa, comienza
de nuevo a granizar, así que, pues nada, a la cabaña.
Y al día siguiente, muy de mañana comienza la subida hacia Kibo Hut
a 4700 metros de altura, 6 horas de marcha y una distancia de otros
15 Km. Aquí ya sí empiezas a notar la altura, los guías están constantemente
con el Pole Pole y empiezas a encontrarte con algunas personas que
descienden, uno de ellos diciendo que lo de arriba es un infierno
por el hielo, otro en camilla porque se ha partido una pierna (hay
camillas con una rueda central tiradas por el camino para que las
use quien lo necesite) y otra persona a la que le ha dado el mal de
altura a fondo y que le bajan como un zombi.
Llegamos a Kibo Hut, el peor refugio de todos, y entiendo porqué:
el día de aclimatación se hace en el refugio anterior y no en éste,
ya que no tiene condiciones y el frío es realmente intenso.
Después de comer me intento acostar, ya que a las once de la noche
me despertarán para desayunar algo y salir a las doce de la noche
hacia la cumbre, pero la verdad es que entre el frío, la altura y
la tensión de comenzar pronto la subida, no consigo dormir.
A las doce comenzamos la subida y, nueva sorpresa, está cayendo una
gran nevada, así que hacia la montaña con todo nevado (¿por qué se
empeñan en las agencias de viaje en repetir que no es preciso llevar
crampones?), el frío es intensísimo y hay que ir para esta última
etapa perfectamente equipado: buenas botas, calcetines de alta montaña,
pantalones de invierno, cortavientos para las piernas, las típicas
tres capas en el cuerpo aunque alguna más se hace imprescindible,
buff para la cara y en la cabeza el gorro cortavientos, las gafas
de ventisca y guantes, (llevaba guantes y manoplas, y aún así es en
las manos donde más sentí el frío).
La subida es un caminito en constantes zetas y sólo al final hay alguna
pequeña trepada.
Llegamos hasta Hans Meyer Cave a 5190 metros de altura (fue la primera
persona en hacer cumbre en el Uhuru Peak) y aquí me empezó a entrar
algo de dolor de cabeza por la altura.
Seguía nevando y continuamos la subida (sólo dos grupos, dos guías
y cuatro montañeros en total) y el grito fue de enorme satisfacción
al llegar a la cumbre entrando por Gillman´s Point a 5618 metros de
altura. Allí vaya drama para sacar la cámara fotográfica, porque después
de las fotos de rigor decidí dejarla en el colgante del cortavientos
para no tener que volver a quitarme guantes y abrir el cortavientos
para sacarla, craso error, no lo hagáis nunca, se acabaron las fotos,
cámara helada.
La cumbre del Kilimanjaro, es una especie de óvalo donde confluyen
los puntos de entrada desde otras rutas (en Stella Point 5720 metros
la entrada de la ruta Machamé, en Elveda Points 5805 metros la otra
ruta, Shira route, etc...) y el recorrido circular, restringido sólo
a la vertiente sur, que se hace sobre una arista helada que a un lado
(en el punto por donde yo entré, a mi izquierda) tiene la vertiente
exterior del monte y al otro lado la vertiente hacia el interior con
una caída de unos cincuenta metros hacia la planicie interior del
Kilimanjaro. En toda la arista está hecho un camino interior, pequeño,
pero que si te escurres, lo normal es que caigas dentro. Bueno, te
levantas y sigues, lo digo por experiencia y, entonces, increíble
el amanecer en la cumbre, algo asombroso, a pesar del frío que se
te mete en los huesos, no paras de sorprenderte ante las imágenes
que se presentan. El cráter interior es una planicie, a un lado tiene
el verdadero cráter, y según vas andando por la arista vas viendo
los glaciares. El primero de ellos es el Decken Glacier. Los glaciares
parecen pequeños desde abajo, pero cuando los ves a tu lado en el
amanecer ¡¡¡ más de treinta metros de altura alguno de ellos (el Diamond
Glacier) !!!, te dan ganas de quedarte allí horas y horas, pero el
frío te obliga a iniciar el descenso y, en mi caso, además me empezaron
mareos, lo que unido al dolor de cabeza me obligaba a tomar la decisión
de bajar ya, sin esperar más.
El óvalo de la cumbre tiene diferentes alturas según el punto donde
estés, desde 5618 hasta 5895 metros máximo, donde iniciamos la bajada.
La subida es en total de 1200 metros con una distancia de 6 Km. y,
después de un recorrido por la cumbre de cuatro Km., en total seis
horas y media, bajamos hasta Kibo Hut en hora y media, donde tuvimos
un pequeño tentempié. A continuación bajada hacia Horombo Hut, otros
15 Km., donde llegamos para almorzar y, de nuevo, comienza a granizar,
estoy harto de granizadas, de estar todas las tardes encerrado en
una cabaña, de no poder ducharme, así que lo decido, para abajo. El
guía se echa las manos a la cabeza, me dice que hemos hecho 27 Km.
y que para bajar hay que hacer otros 27. Me da igual, para abajo.
Los porteadores, que sólo habían bajado desde Kibo Hut, lo dudan,
pero al final arrancamos y bajamos hasta la entrada del parque del
Kilimanjaro donde pedimos que nos venga a buscar el 4x4 de la agencia
para ir al hotel. Cuando llego al hotel y después de las arduas discusiones
con el guía acerca de las propinas al grupo, creo que todos los récords
de permanencia bajo una ducha son superados por mí, no sin antes ver
el lamentable estado de las uñas de mis pies.
Pero salgo a la puerta del hotel para ver de nuevo el increíble Kilima
"pequeña colina" Njaro "nombre del demonio que causa el frío" y pienso:
volveré, tengo que volver más veces, merece la pena, no es una cumbre
conseguida, es una experiencia a repetir...
Algunos consejos:
Llevad dos
pares de botas, unas de trekking o zapatillas buenas para los primeros
días y unas buenas botas para el último día. No carguéis con bastones,
os los dejan los guías si se los pedís por Internet antes de salir.
No se admiten
todos los billetes de dólar, sólo los modernos.
Si queréis
traer recuerdos, las tallas de madera en Moshi y Artusha son muy buenas.
Dejaos un
día para visitar Arusha.
Obligatorio
llevar el certificado internacional de la OMS contra la fiebre amarilla.
No escatiméis
en ropa de abrigo para el último día.
Llevad un
buen libro para las largas jornadas en los refugios y pilas de repuesto
para los frontales (no hay luz en los refugios, sólo la procedente
de las placas solares).
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